martes, 20 de mayo de 2008

Clic...

Observo el piso que nunca tocare y al mismo tiempo ordeno el collar tosco que me quitara el sufrimiento dándoselo a mis semejantes. Observo desde las alturas ese inocente piso que jamás debí haber tocado, pero sin embargo, dormiré por la eternidad entre sus entrañas.
Levanto mi cabeza y observo las oscuras esquinas de la habitación donde se refugiaron mis agonías, acogedoras para mi dolor, pero inocuas para mi real sufrimiento, tan oscuras como mi verdad y tan simples como mi solución.
Parado frente al escenario que dudando prepare; una mesa ,sobre ella una silla y sobre ella un par de pies de este triste ser.
Miro todo lo que me rodea e imagino lo que algún día me rodeara buscando algo que me atraiga a bajarme de esa altura y me lleve al suelo mortal, pero nada es complaciente ¿qué puede ser más complaciente que terminar el dolor con el costo de sacrificar futuras alegrías pequeñas? Bajo mis pies nada.
Con una lagrima que se desliza sin deformar mi rostro me dejo caer como abrazando a un ser querido pero desconocido, como a un ser que te cobija, al que se le siente su rostro tibio en tu mejilla, pero me detengo y de mi rostro sale la lagrima que pasaba por mi cara ,me tira con fuerza la realidad que yo mismo anude e inmediato un sonido estremecedor y mortal... clic .
Mirando el suelo que nunca debí haber tocado y también observando mis atrevidos pies, flotando y oscilando como una rama de un árbol que solo el viento se atreve a mover, como un segundero de un reloj al que se le acaba la pila, pero que aún le quedan energías para sólo moverse en su lugar.
Miro mi sombra provocada por la luna, miro como oscila.


Parece como si mi cuerpo flotase hacia el universo, pero miserablemente se cobija en las sombras .

lunes, 19 de mayo de 2008

Clic...



La mesa de vidrio esta fría, la toco con mi mejilla izquierda, mis ojos desorbitados perdidos en la nada. Siento una gota de sangre que se desliza por mi diente canino, pasa a mi incisivo y demás dientes, hasta quedar junto con otras gotas estáticas… cansadas y cálidas después del recorrido, mi nuca destierra mi espiritualidad de color rojo oscuro. Un olor a pólvora rodea el lugar. Mi brazo derecho recostado, mi mano con un revolver tibio a la altura de mi cara, mi mano izquierda vertical apuntando el lugar que habitará mi alma por la eternidad, una gota de sangre cruza mi brazo dejando a su paso una estela irregular, llegando a mi dedo índice esperando su fin. Todavía no me canso de observar este color que rodea todo como la noche, cuando cubre inocente crepúsculo.
Una bella mujer llega de repente, se detiene a mirarme, me toma abandonando mi postura, pidiéndome explicaciones, me tomas dentro de tu desesperación y me dejas apacible en la cama. Mirándote sentada con tus manos en la cara para retener las miles de sensaciones que emanan de tu rostro, entre tus dedos se descubre un ojo sumido en dolor como una vitrina para contemplar tu alma agónica. Dentro de mi ser te pido disculpas por provocar que tus días sean mas oscuros que ayer, , soy el causante de mi dolor y tu eres el reflejo del dolor que me cause mezclado con el tuyo.
Tomas el metal que crees culpable de todo, aunque en el fondo sabes que el único responsable de tu dolor soy yo, mirándolo lentamente lo diriges a tu boca de una manera tan extraña que me parece sensual, con tu dedo anular pintado como el color de mi pupila dilatada cuidadosamente lo presionas cerrando fuertemente los ojos y ... clic .(mi cara dibujaría una sonrisa - si pudiera -) la miras extrañada secando tus lagrimas, me abrazas y por fin muero...